Me cuesta mantener la tele en equilibrio.

Marta se ha ido del castillo.

 

No hay perdón humano para el malo

que osa echar del cuento a la princesa,

¿cuántos niños sin hazañas se han quedado

en esta España de crímenes repleta?

 

                    llora,

                    llora

                  y llora

                  Sevilla

              tu ausencia.

 

La boca del lobo tiene los dientes contados.

Será que el héroe ya no vence con promesas

y ya nadie teme al hombre del saco.

 

Cientos de jueces pierden el juicio a diario

y en los tribunales desfilan abogados del diablo.

 

Que alguien me explique el sentido

de un cuento aniquilado

y por qué existen finales tristes

con tan sólo diecisiete años.

 

                    llora,

                    llora

                  Sevilla…

     Sevilla ¡y el mundo entero!

               tu ausencia.

 

No puedo sentirme libre

si libre se declara a un asesino.

 

Todos, al final, acabamos entre rejas.

 

Si no, que se lo pregunten al río, a ver qué cuenta,

si por sus aguas nada, perdida,

nuestra anhelada princesa.

O a los juncos, las flores o la luna…

¡dejadles a ellos hablar de belleza!

 

De algunos humanos ya no me fío…

Verdad sólo hay una

y no se interpreta.

 

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